El Programa de Energía Renovable en México promovió el aprovechamiento de las tecnologías de energía renovable, principalmente en los sistemas fotovoltaicos y eoloeléctricos para la aplicación productiva en zonas remotas no conectadas a la red de servicio público. Estas aplicaciones brindan al usuario de la tecnología un beneficio económico, además de ayudarle a financiar la compra y el mantenimiento de su propio sistema de energía renovable. De esta manera, se hace más sustentable el uso de la tecnología, y más factible de ser reproducida, siendo muchas veces la forma más rentable de brindar electricidad para aplicaciones en áreas rurales alejadas de la red. Por otro lado, el Programa también apoyó el uso de aplicaciones de fuentes renovables de energía que le proporcionen al usuario beneficios sociales, de salud y educacionales.
Entre las aplicaciones productivas que ha fomentado y apoyado este Programa se encuentran el bombeo de agua para la agricultura, su almacenamiento y distribución, para el ganado y la irrigación por goteo; el ecoturismo; el enfriamiento de productos lácteos y su refrigeración; la fabricación de hielo para refrigeración en la industria pesquera; la deshidratación solar de cosechas y hornos solares; la producción de textiles; los invernaderos, con bombeo y refrigeración de agua; y la piscicultura, con oxigenación de estanques.
Las otras aplicaciones del Programa que apoyaron los sectores social, de salud y educacional son: agua potable para la comunidad, que implica bombeo, reservas, purificación y distribución; educación a distancia, como las telesecundarias y el EDUSAT [educación por satélite]; fuentes híbridas de energía eléctrica para la comunidad; sistemas de iluminación de viviendas; electrificación de centros de investigación y alojamiento de visitas en áreas protegidas; electrificación de clínicas de salud y la tele-medicina; calentamiento termosolar del agua y el uso de estufas mejoradas.